Ya sabés...
que me gusta que me mires y entenderte en silencio.
Te quiero por eso, porque no hablas y te entiendo.
Porque lloro, porque río, porque tiemblo, ya sabés.
Te quiero por eso, porque me concés.
Porque te quedás después de irte...
Porque no te importa la locura, la incoherencia o el miedo.
Te quiero porque como soy, vos me querés.